¿Por qué los niños no vienen con manual de instrucciones?

Mano grande de mamá sostiene la mano pequeñita de su bebé. Ambas manos abiertas.

Muy fácil, porque el instinto de una madre basta para saber qué hacer en cada situación. El problema es que hemos dejado de atender a nuestros instintos, hemos perdido la capacidad de “oír” a nuestros hijos y creemos que no sabemos nada, que no seremos capaces de criar a nuestro hijo sin ayuda. Y, como consecuencia de ello, corremos a pedir ayuda al Dr. Google o a la vecina antes de escuchar a nuestro corazón y hacer lo que ya sabemos, hacer aquello para lo que estamos preparadas, criar a nuestro hijo.

Piensa que tu bebé es distinto de TODOS los bebés del mundo. Ha tenido su propia experiencia durante el embarazo, sus propios estímulos, su llegada al mundo será única y distinta de los demás, sus papás, su familia, su entorno. TODO es distinto e irrepetible de un bebé a otro, incluso si son hermanos. Por eso es importante entender las necesidades de cada bebé por separado y olvidarse de lo que le hizo bien al hijo de la vecina, a tu amiga o, incluso, a tu madre.

La vida comienza en el útero no en la sala de un hospital. Durante ese tiempo, el bebé y la madre forman un único ser. El bebé no sabe lo que es pasar hambre, tener frío o estar solo. Está las 24 horas con mamá, ella lo cuida, lo protege, lo alimenta y le da cariño. ¿Por qué cuando llega a este mundo todo eso se pierde? ¿Acaso es un castigo nacer?

Hasta los dos años el niño se considera parte de la madre, no sabe que es un ser independiente, por tanto tiene necesidad física y emocional de ella. No está enmadrado. No está mimado. NO. Constituye una etapa normal de su desarrollo y si luchamos contra ella es cuando surgirán problemas.

Cuando nace un potrillo es capaz de ponerse en pie a las pocas horas, reconocer a su madre entre todas las de la manada y alimentarse cuando lo necesita. Lo mismo ocurre con otras especies. Sin embargo, el bebé cuando nace no es capaz ni de girarse sobre su cuerpo y es dependiente para todo. Según una teoría, esto se debe a que la gestación se acortó en la mujer al pasar a una posición erguida. La posición vertical supone que la pelvis debe soportar todo el peso del bebé durante el embarazo y que se convierte en canal de paso durante el parto. Esto condiciona un tamaño límite del bebé. Esta teoría mantiene que el bebé debería permanecer en el útero unos 6 meses más, pero como esto no es posible hay que realizar una exterogestación durante este tiempo. Esto es, mantener, en la medida de lo posible, las condiciones que tenía el bebé en el útero: amamantarlo a demanda; contacto piel con piel (de la madre o del padre); brazos, brazos y más brazos, cogerlo todo lo que se quiera y más; colecho; y lo más importante de todo, no dejarlo llorar.

Todo esto reforzará el apego y desarrollará su autoestima de tal forma que cuando aprenda a moverse por sí mismo y quiera explorar el mundo que le rodea, tendrá la suficiente confianza para poder separarse de su madre sin que ello le suponga un momento de pánico y estrés.

Autora: Virginia Rubio Quintana (Veterinaria, Maestra infantil, madre y colaboradora en el blog)

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El vínculo afectivo

¿Quieres seguir, paso a paso,  la escalada del bebé hasta llegar al pecho de su madre?

Mi Teta

Te invito a saborear éste momento único e irrepetible.

  • Una vez que ha nacido el bebé, ha  llorado y comenzado a respirar,  se le hace la cura del cordón umbilical, y se le seca todo excepto las manos;  porque en sus manos conserva el mismo olor que tenía  el líquido amniótico y el  mismo que la mamá tiene en su pecho. El bebé huele a su mama, la mamá huele a su bebé.
  • Entonces el bebé es mostrado a la madre, se la pone una almohada para que su cabeza esté incorporada y pueda ver a su bebé,  manteniéndolo  cerca de ella sosteniendo mejilla con mejilla.  Esto permite a la madre besar al bebé y  decirle unas palabras de cariño y bienvenida. El bebé entiende en este momento el lenguaje de la piel.
  • Se inicia el proceso de vinculación entre el bebé y la madre. Este momento es tan importante que hace que los vínculos materno filiales se afiancen aun más. 
  • A continuación, se le coloca en el seno materno, preferiblemente en el abdomen y, se les tapa  juntos  con un paño suave de algodón, para que se mantengan calentitos mientras continúa el contacto piel con piel.
  • Comienzan  un contacto íntimo que evoca comportamientos neurológicos que aseguran necesidades biológicas básicas en el bebé. En este contacto es  donde ellos  intercambian una serie de información.
  • Esta información está representada en el olfato, en los primeros llantos, en el primer quejido, en sentir la tibieza de su piel..
  • Entonces todos estos estímulos sensoriales, entre la mamá y el bebé, producen un milagro, producen una enorme producción de hormonas dentro del organismo de la mamá.  Estas hormonas son endorfinas, adrenalina. Un cóctel que no se va a producir en esa cantidad, en esa concentración, en ninguna otra circunstancia, en ninguna otra etapa de la vida de una mujer.
  • Y por supuesto, esa producción hormonal, lleva a muchos efectos, como la contracción del útero para que no haya sangrado, para que pueda salir la placenta.  A la contracción de las glándulas mamarias  para que haya una inyección de calostro.
  • La areola se tiñe de color oscuro durante el embarazo y es la razón principal para que el bebé se dirija a ella y agarre el pezón. En primer lugar lo tacta, lo agarra, y lo toca.  Esto hace que el pezón se ereccione y que el bebé se  percate de que el alimento está cercano y comience  a salivar. Hace movimientos con su lengua de relamer a la madre . El bebe entonces alcanza el pezón , levanta su cabeza y consigue prenderse en forma agradable al pezón con su boca bien abierta para tomar una gran porción del primer alimento que es el calostro.
  • Este primer contacto piel a piel debe durar hasta que el bebé termina de amamantarse por primera vez.
  • La mayoría de bebés terminará con éxito el arrastre al pecho en aproximadamente 30 ó 45 minutos.