El vínculo afectivo

¿Quieres seguir, paso a paso,  la escalada del bebé hasta llegar al pecho de su madre?

Mi Teta

Te invito a saborear éste momento único e irrepetible.

  • Una vez que ha nacido el bebé, ha  llorado y comenzado a respirar,  se le hace la cura del cordón umbilical, y se le seca todo excepto las manos;  porque en sus manos conserva el mismo olor que tenía  el líquido amniótico y el  mismo que la mamá tiene en su pecho. El bebé huele a su mama, la mamá huele a su bebé.
  • Entonces el bebé es mostrado a la madre, se la pone una almohada para que su cabeza esté incorporada y pueda ver a su bebé,  manteniéndolo  cerca de ella sosteniendo mejilla con mejilla.  Esto permite a la madre besar al bebé y  decirle unas palabras de cariño y bienvenida. El bebé entiende en este momento el lenguaje de la piel.
  • Se inicia el proceso de vinculación entre el bebé y la madre. Este momento es tan importante que hace que los vínculos materno filiales se afiancen aun más. 
  • A continuación, se le coloca en el seno materno, preferiblemente en el abdomen y, se les tapa  juntos  con un paño suave de algodón, para que se mantengan calentitos mientras continúa el contacto piel con piel.
  • Comienzan  un contacto íntimo que evoca comportamientos neurológicos que aseguran necesidades biológicas básicas en el bebé. En este contacto es  donde ellos  intercambian una serie de información.
  • Esta información está representada en el olfato, en los primeros llantos, en el primer quejido, en sentir la tibieza de su piel..
  • Entonces todos estos estímulos sensoriales, entre la mamá y el bebé, producen un milagro, producen una enorme producción de hormonas dentro del organismo de la mamá.  Estas hormonas son endorfinas, adrenalina. Un cóctel que no se va a producir en esa cantidad, en esa concentración, en ninguna otra circunstancia, en ninguna otra etapa de la vida de una mujer.
  • Y por supuesto, esa producción hormonal, lleva a muchos efectos, como la contracción del útero para que no haya sangrado, para que pueda salir la placenta.  A la contracción de las glándulas mamarias  para que haya una inyección de calostro.
  • La areola se tiñe de color oscuro durante el embarazo y es la razón principal para que el bebé se dirija a ella y agarre el pezón. En primer lugar lo tacta, lo agarra, y lo toca.  Esto hace que el pezón se ereccione y que el bebé se  percate de que el alimento está cercano y comience  a salivar. Hace movimientos con su lengua de relamer a la madre . El bebe entonces alcanza el pezón , levanta su cabeza y consigue prenderse en forma agradable al pezón con su boca bien abierta para tomar una gran porción del primer alimento que es el calostro.
  • Este primer contacto piel a piel debe durar hasta que el bebé termina de amamantarse por primera vez.
  • La mayoría de bebés terminará con éxito el arrastre al pecho en aproximadamente 30 ó 45 minutos.

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La primera mirada de tu bebé es para tí

Hoy quiero compartir con vosotros la descripción de la primera mirada del bebé hacia su madre y como se instala el vínculo.

Bebé recién nacido con los ojos abiertos.

La vida empieza donde empieza la mirada

Amélie Nothomb, Metafísica de los tubos

Esta descripción magnífica la hace el  Dr. Marc PILLIOT (Pediatra – Presidente de la CoFAM) en el artículo titulado:  La mirada del recién nacido.  El documento completo lo podéis ver aquí, para que lo leáis  tranquilamente. No tiene desperdicio. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

… Si se deja al niño y a los padres tranquilos, sus comportamientos son bastante estereotípicos en las dos primeras horas de vida.

  • La madre está en un estado de “preocupación maternal primaria” (Winnicot) en que, en el plano emocional, está total y exclusivamente disponible para responder a su hijo. Empieza rozando los brazos y las piernas de su bebé, luego empieza a tocarlo con más firmeza, a acariciarlo, a masajearlo; respira su olor; pone su cara frente a la suya para mirarlo a los ojos y por fin comienza a hablarle con voz aguda, “voz de madre” dicen los expertos, especialmente atractiva para el bebé, que las prefiere así.
  • El padre toma rápidamente una actitud protectora: posa tímidamente la mano sobre la espalda del bebé, luego rodea la cabeza de su mujer con el otro brazo o le coge la mano, y finalmente se inclina para mirar a su bebé los ojos.
  • En cuanto al recién nacido, tras un periodo de reposo en un estado de vigilia tranquila que puede durar varios minutos, comienza una actividad oculo motriz impresionante. Aunque tenga el pecho al alcance de la boca, al principio le interesará mucho más el rostro de su madre y sobre todo sus ojos: la mirada del recién nacido se vuelve concentrada, intensa, profunda, llegando al máximo hacia los 20 minutos de vida. Después, el bebé mira la forma redonda y destacada del pezón, que comienza a desprender un olor que evoca el líquido amniótico. Ya en la primera media hora de vida, el bebé empieza a gesticular con la boca, a mover los labios y la lengua, a chuparse los dedos impregnados de líquido amniótico, y luego a reptar hacia el pecho aromático usando su fuerza muscular y su reflejo de marcha para impulsarse a empujones, entrecortados con periodos de descanso (reflejo de reptación). Hacia los 50 ó 60 minutos de vida, por término medio, alcanza el pecho, mueve la cabeza de un lado a otro, se coloca sobre la areola, toma una buena parte del pecho sin hacer daño al pezón y empieza a mamar de forma eficaz (reflejo de búsqueda). Durante la toma, la madre y el bebé se miran. Toda esta impresionante y emocionante actividad del recién nacido dura aproximadamente una hora y media. Después de ese lapso de tiempo no se registra más actividad, y a las dos horas de vida la mayoría de los niños ha vuelto a cerrar los ojos….

“La primera mirada de tu bebé al mundo, es para ti” – “Es absolutamente maravilloso” responde la madre. El recién nacido parece estupefacto de encontrarse ahí. Esa mirada es como un puente tendido hacia la vida que empieza: permite al bebé orientarse en nuestro mundo. Antes, todo era oscuro y borroso. Ahora, de repente, la luz inunda el espacio.

El recién nacido abre los ojos y mira: descubre entonces lo que hay a su alrededor. La voz familiar de su madre la trae las palabras que lo informan: “Sí, bebé, yo soy tu madre…”.

Imagen: guenter m. kirchweger, xchng