Las emociones del padre durante el embarazo

Durante el embarazo, no sólo es la futura mamá la que experimenta gran cantidad de emociones, sino que el padre también es partícipe de éstas.

Padrre

Cambios emocionales ante la noticia del embarazo

Como muy bien afirman Brazelton y Cramer (1993), en el momento en que un hombre se entera de que va a ser padre es asaltado de forma inesperada por gran cantidad de emociones de diversa índole, puede sentir una inmensa alegría mezclada con gran ansiedad. Estas emociones estarán presentes durante todo el embarazo y, del mismo modo que en la mujer, irán variando según el momento.

Durante el embarazo el padre no queda impasible, sino que él también siente infinidad de inquietudes. Las vivencias del padre en relación al embarazo tienen cierta relación con los tres trimestres antes descritos para la mujer.

Primer Trimestre

Aunque el padre está orgulloso por el futuro nacimiento de su bebé, se siente desorientado por la incertidumbre de lo que supone el ser padre. Por su mente pasan gran cantidad de preguntas que le cuesta mucho exteriorizar, ya que de él se espera que transmita protección y serenidad a su pareja.

Por otro lado, el hecho de que en ocasiones puede parecer que ignoren el sentimiento de tristeza de su mujer; aunque no es exactamente esto lo que sucede. El padre se siente impotente, incapaz de encontrar soluciones a esas emociones que ni tan sólo la mamá sabe explicar.

Otro aspecto que cabe destacar es que a pesar de que padre y madre se sienten profundamente emocionados por su bebé, una de las primeras reacciones del padre es una sensación de exclusión, se siente desplazado. La mujer comienza a centrar casi toda su atención en ese bebé que todavía no ha nacido, y los familiares y amigos tan sólo se preocupan por la salud y el estado de ánimo de ella sin tener en cuenta al marido.

Segundo trimestre

Hay algunos padres que pueden experimentar un síndrome conocido como Síndrome de Couvade. De pronto el papá empieza a tener cambios en el apetito, en el humor, insomnio, dolores de espalda o de cabeza, náuseas, etc. muy similares a los cambios emocionales y físicos de la mamá.

Las causas de este hecho pueden ser variadas:

  • Necesidad de exteriorizar la ansiedad que siente por el parto.
  • Celos inconscientes por la habilidad femenina para la gestación.
  • Identificación con el feto.
  • Culpabilidad inconsciente por haber causado el embarazo.
  • Etc.

Es cierto que en el hombre también se producen ciertos cambios hormonales durante el embarazo, y evidentemente, esas hormonas que se segregan a través de su sistema nervioso influyen en su estado psicológico.

Tercer trimestre

Al igual que la madre, el padre también desarrolla un instinto paternal. Durante el embarazo, en el padre se van sucediendo gran cantidad de emociones, pero es en este tercer trimestre cuando se desencadena un gran sentimiento de ternura hacia el bebé que va a nacer.

En el padre se despliega un fuerte instinto de protección tanto hacia su mujer como hacia su hijo; este instinto paternal se traduce en un estado de alerta ante cualquier problema que surja.

Pero a pesar de este papel protector del padre, en su interior también aparecen ansiedades y preocupaciones ante la inminencia del parto. (Rodríguez, 2003: 47)

Fuente:  Embarazo de emociones. (Romina Canónigo Pizarro)

Bibliografía

  • Brazelton, T., y Cramer, B. (1993) La relación más temprana. Padres, bebés y el drama del apego inicial. Barcelona: Paidós.
  • Brazelton, T. (1994) Su hijo. Momentos clave en su desarrollo desde el periodo prenatal hasta los seis años. Cambridge (Mass.): Perseups cop.
  • Corbella, J. (1994) Enciclopedia descubrir la Psicología. Tomo 8. Tener hijos. Psicología del embarazo y del parto. Barcelona: Ediciones Folio S.A.
  • Rodríguez, M. (2003) Pronto seremos tres. La aventura de ser padres por primera vez. Barcelona: Parragón Ediciones, S.A. 
Anuncios

Los cambios emocionales durante el embarazo

Primer trimestre

Cambios emocionales de la mamá

Durante  el primer trimestre, la mujer experimenta una serie de cambios emocionales y psicológicos que pueden influir en su comportamiento. En lo referente al plano emocional está muy sensible, de mal humor y suele llorar con facilidad.

1208286_74630791

Según opina Rodríguez Rozalén, este periodo se caracteriza por la presencia de estrés e inseguridad. La inseguridad viene dada por el hecho de que al principio, la mujer no tiene completa certeza de si está realmente embarazada; por otro lado, el estrés puede venir provocado por las nauseas y vómitos que pueden aparecer en este periodo.

Hay diferentes maneras de vivir cada embarazo. Muchas mujeres experimentan un profundo bienestar y un gran aumento de energía. Otras pueden sentirse muy sensibles y agotadas. Pero además, existe una tercera posibilidad, y es que puede haber mamás que experimenten ambas sensaciones al mismo tiempo, lo que se conoce como ambivalencia.

La embarazada tiene la sensación de que desea dormir más de lo habitual (hipersomnia). Esta necesidad de dormir se asocia a la “identificación con el feto” y está causada por los cambios hormonales y la sensación de incógnita. Es también frecuente que las mamás tengan sueños relacionados con robos o vaciamiento, que reflejan su temor a un aborto.

Por otro lado, la presencia de insomnio se puede considerar como una manifestación de estrés ante el embarazo.

En general, todas las embarazadas tienen altibajos emocionales, sienten inestabilidad y angustia (que son absolutamente normales) por lo que necesitarán mucho afecto de sus parejas.

Existe otro concepto conocido como Temores Femeninos. Aunque el embarazo sea totalmente deseado, hay una serie de temores que acechan a la mamá como por ejemplo:

  • Surgen dudas acerca de su capacidad para ser madre.
  • Existe una preocupación por el aspecto físico, las mamás creen que van a dejar de ser atractivas.
  • Puede existir cierto sentimiento de inutilidad, ya que se preguntan si podrán seguir haciendo las mismas cosas que hacían antes de quedarse embarazadas.
  • Incomprensión de sus sentimientos de tristeza y sus cambios repentinos de humor.

En cuanto a la ligazón emocional entre mamá y bebé, en este primer trimestre no es muy notoria. Pero a medida que el embarazo va avanzando, las ansiedades y los mecanismos de rechazo van desapareciendo debido al deseo creciente de ser madre.

Cambios emocionales del bebé

Tal y como afirma Rodríguez (2003) la vida emocional de toda persona se desarrolla en el interior del útero materno y aunque es difícil hablar sobre la vida psíquica del feto cuando tiene tan poco tiempo de vida, lo que sí que es cierto es que comienza a responder de manera refleja a algunos estímulos, lo que implica su capacidad de sentir.

A pesar de que este periodo es el inicio del embarazo, la madre comparte muchas cosas con el bebé, y una de ellas son las endorfinas (sustancias que proporcionan bienestar). Debido a esto, cuando la mamá se siente feliz, contribuye a que el bebé experimente sensaciones de placer y bienestar. (Rodríguez, 2003: 30)

Segundo Trimestre

Cambios emocionales de la mamá

En esta segunda etapa las emociones comienzan a estabilizarse. Cada vez hay más evidencia del embarazo, así que los temores ante una posible pérdida van siendo cada vez menores.

Desaparece el cansancio y el malestar propio del primer trimestre. Y aparece en la mamá un sentimiento de seguridad debido a que ya se notan los movimientos fetales (a pesar de ser tenues: burbujas o aleteos). El hecho de que los movimientos del bebé sean cada vez más perceptibles hacen que el embarazo se vea como una realidad, y que el bebé pueda percibirse como una individualidad. La embarazada empieza a notar estos movimientos y esto desencadena un profundo sentimiento de cercanía y unión; empieza a reforzarse el vínculo afectivo entre mamá y bebé que había comenzado en el periodo anterior.

Se experimentan sentimientos de alegría, de plenitud y se siente gran ilusión por el nacimiento del hijo, que se manifiesta con los preparativos para su llegada. Pero también se experimentan sentimientos de ansiedad debido al temor de que el bebé tenga malformaciones, por el miedo a morir en el parto, por el miedo a no estar preparada para ser madre, y otros miedos que experimentan las embarazadas que comentaré más adelante.

Otro aspecto que puede darse en las embarazadas es la bajada de autoestima por el hecho de perder la figura y por no vivir con naturalidad los cambios corporales que se van produciendo.

Durante esta etapa es frecuente que la embarazada busque figuras maternas (la madre o la pareja) ya que necesita sentirse protegida. Incluso a veces, los conocidos antojos pueden interpretarse como su necesidad de que aquellos que la rodean estén pendientes de ella.

Cambios emocionales del bebé

Sus sentidos están tan desarrollados que incluso es sensible a la luz, pues llegará a girar la cabeza en busca de las fuentes luminosas.

En este periodo ya es capaz de captar sonidos, así que los latidos del corazón de la madre, y la voz de su padre y de su madre, tendrán efectos muy gratificantes en el bebé. Además, el bebé puede captar sonidos a través del líquido amniótico… En esta fase del embarazo se produce la creación del tejido cerebral y, por tanto, una hipotética capacidad para asociar sonido y movimientos y también para recodar. Las voces de sus padres serán un estímulo muy positivo.

Además de todo esto, el bebé percibe los estados de ánimo de la mamá, como alegrías, disgustos, etcétera.

Tercer trimestre

Cambios emocionales de la mamá

Este periodo se caracteriza por la sobrecarga. Si el embarazo ha transcurrido sin problemas, aumenta la confianza de la mamá y sus temores comienzan a disminuir.

Es en este trimestre cuando el deseo de conocer al bebé se hace más intenso, a la vez que las mamás empiezan a sentir ansiedad por el parto y por los cuidados que requerirá su bebé. Pero además, según Corbella (1994) éste es un momento de placidez mezclado con cierta impaciencia, y es en este trimestre cuando el vínculo emocional es mucho más fuerte, por lo que comienza a surgir el instinto maternal.

Casi al final del embarazo crece un sentimiento de incertidumbre y ansiedad debido a la inminencia del nacimiento. La madre experimenta una serie de sentimientos como miedo al dolor del parto o a la muerte, miedo a que el bebé sufra algún daño al nacer o a que tenga alguna deformidad, dudas sobre su capacidad para criarlo bien, etc., que hacen que de nuevo experimente ansiedad.

En este momento el entorno que rodea a la embarazada cobra gran importancia, ya que puede contribuir a que las ansiedades aumenten debido a que las “predicciones,”, “consejos” y “opiniones” puede que no sean muy oportunos a pesar de no ser malintencionados.

Cambios emocionales del bebé

Este tercer trimestre es un momento estupendo para hablar al bebé, ponerle música y estimularle mediante caricias, ya que está en un periodo de gran receptividad.

Fuente:  Embarazo de emociones. (Romina Canónigo Pizarro)

Bibliografía:

  • Brazelton, T., y Cramer, B. (1993) La relación más temprana. Padres, bebés y el drama del apego inicial. Barcelona: Paidós.
  • Brazelton, T. (1994) Su hijo. Momentos clave en su desarrollo desde el periodo prenatal hasta los seis años. Cambridge (Mass.): Perseups cop.
  • Corbella, J. (1994) Enciclopedia descubrir la Psicología. Tomo 8. Tener hijos. Psicología del embarazo y del parto. Barcelona: Ediciones Folio S.A.
  • Rodríguez, M. (2003) Pronto seremos tres. La aventura de ser padres por primera vez. Barcelona: Parragón Ediciones, S.A. 

El control sobre el manejo del dolor en el parto: la autohipnosis

Es posible tener un parto con relativamente poco dolor, pero es recomendable que se prepare, planeando algunas estrategias para manejarlo. Planear cómo actuar ante el dolor es una de las mejores maneras de asegurarse de que permanecerás calmada y de que serás capaz de controlarlo cuando llegue el momento.

916556_10366876

El trabajo del parto conlleva unas contracciones de los músculos, presión sobre el cuello uterino y la  presión que ejerce la cabeza del bebé sobre la vejiga  y los intestinos. Todo esto, así como el estiramiento del canal del parto y la vagina, produce dolor.

Pero, el umbral del dolor es diferente en cada mujer y, lo que para unas se puede asemejar a los dolores de la  menstruación, para otras es como un cólico nefrítico o cólico renal. Y, las que lo hayan padecido, seguramente podrán  confirmar que es un dolor intenso en el abdomen, las ingles y la espalda, seguido de un malestar general.

Es curioso porque, a menudo, lo que la mujer comenta, no son los dolores en sí, sino la regularidad de las contracciones y el poco tiempo que queda para la recuperación entre una y otra.

Por eso, cada vez son más las mujeres embarazadas que deciden utilizar la  autohipnosis como un recurso para lidiar con el dolor propio del parto en lugar de utilizar las medicaciones convencionales.

¿Qué ventajas tiene la autohipnosis para el parto?

 La autohipnosis puede tener los siguientes beneficios para la futura madre:

  1. Reducción de la cantidad de anestesia química que podría necesi­tarse. La menor cantidad de anestesia supone menos efectos inde­seables después del parto, y minimiza también los riesgos de la anestesia, tanto en la madre como en el bebé.
  2. La autohipnosis disminuye el temor, la tensión y el dolor, tanto antes como durante el proceso del parto.
  3. Hay más control de las dolorosas contracciones uterinas sin necesi­dad de medicamentos.
  4. Se acelera la recuperación después del parto.
  5. Aumenta la resistencia de la madre al cansancio, y se hace mínimo su agotamiento.
  6. La madre experimenta más el parto y, de ello, puede sacar una mayor sensación de realización y de labor cumplida.

La hipnosis también ayuda a la recién mamá a mantener un estado físico y mental óptimo en el estado anímico post-parto.

Un caso de máxima actualidad es el de Kate Middleton,

La prensa asegura que la duquesa de Cambridge ha decidido dar a luz ayudada por la hipnosis para evitar los dolores del parto, y apuntan a que hizo uso de ella en los primeros meses de embarazo para evitar las náuseas.

La hipnosis es considerada un recurso válido, reconocido por la OMS, tanto para el embarazo como para el parto.

Cómo son nuestras sesiones de preparación al parto

Comenzamos a trabajar con la autohipnosis bastante antes de la fecha pre­vista para el parto. Un buen momento para empezar es el quinto o el sexto mes del embarazo.

En sesiones diferentes, trabajamos la relajación, la comprensión de tus temo­res y preocupaciones, la formación de una imagen positiva de ti  misma,  el ejercicio de yoga prenatal  y el control del dolor.

Usamos sugestiones de apoyos poshipnóti­cos que favorezcan la respiración relajada a fin de controlar los factores estresantes físicos, emocionales o psicológicos que suelen acompañar el embarazo.

Utilizamos procesos o acontecimientos naturales para crear apoyos poshipnóticos; procesos tales como las contracciones, la presencia del marido o compañero e, incluso, las actividades concretas que supone el ir al hospital.

Mediante la visualización y las sugestiones para cada objetivo, confeccionamos ideas para crear un guión eficaz, flexible y relajador que tú puedes leer o grabar. Puedes  incluso llevar la grabación a la sala de parto y escucharlo allí.

Por medio de las clases de hipnoterapia, aprenderás técnicas de autohipnosis que te ayudarán a manejar y a soportar el dolor de la mejor manera posible. La hipnosis te permitirá autoanestesiarte sin necesidad de utilizar ninguna clase de calmante o de medicación especialmente formulada para este fin, lo cual será mucho más seguro y saludable tanto para ti como para tu bebé. Además, tendrás control absoluto sobre el manejo del dolor.

Tu participación activa en el parto con la autohipnosis te proporcio­nará muchísima satisfacción. 

¿Por qué los niños no vienen con manual de instrucciones?

Mano grande de mamá sostiene la mano pequeñita de su bebé. Ambas manos abiertas.

Muy fácil, porque el instinto de una madre basta para saber qué hacer en cada situación. El problema es que hemos dejado de atender a nuestros instintos, hemos perdido la capacidad de “oír” a nuestros hijos y creemos que no sabemos nada, que no seremos capaces de criar a nuestro hijo sin ayuda. Y, como consecuencia de ello, corremos a pedir ayuda al Dr. Google o a la vecina antes de escuchar a nuestro corazón y hacer lo que ya sabemos, hacer aquello para lo que estamos preparadas, criar a nuestro hijo.

Piensa que tu bebé es distinto de TODOS los bebés del mundo. Ha tenido su propia experiencia durante el embarazo, sus propios estímulos, su llegada al mundo será única y distinta de los demás, sus papás, su familia, su entorno. TODO es distinto e irrepetible de un bebé a otro, incluso si son hermanos. Por eso es importante entender las necesidades de cada bebé por separado y olvidarse de lo que le hizo bien al hijo de la vecina, a tu amiga o, incluso, a tu madre.

La vida comienza en el útero no en la sala de un hospital. Durante ese tiempo, el bebé y la madre forman un único ser. El bebé no sabe lo que es pasar hambre, tener frío o estar solo. Está las 24 horas con mamá, ella lo cuida, lo protege, lo alimenta y le da cariño. ¿Por qué cuando llega a este mundo todo eso se pierde? ¿Acaso es un castigo nacer?

Hasta los dos años el niño se considera parte de la madre, no sabe que es un ser independiente, por tanto tiene necesidad física y emocional de ella. No está enmadrado. No está mimado. NO. Constituye una etapa normal de su desarrollo y si luchamos contra ella es cuando surgirán problemas.

Cuando nace un potrillo es capaz de ponerse en pie a las pocas horas, reconocer a su madre entre todas las de la manada y alimentarse cuando lo necesita. Lo mismo ocurre con otras especies. Sin embargo, el bebé cuando nace no es capaz ni de girarse sobre su cuerpo y es dependiente para todo. Según una teoría, esto se debe a que la gestación se acortó en la mujer al pasar a una posición erguida. La posición vertical supone que la pelvis debe soportar todo el peso del bebé durante el embarazo y que se convierte en canal de paso durante el parto. Esto condiciona un tamaño límite del bebé. Esta teoría mantiene que el bebé debería permanecer en el útero unos 6 meses más, pero como esto no es posible hay que realizar una exterogestación durante este tiempo. Esto es, mantener, en la medida de lo posible, las condiciones que tenía el bebé en el útero: amamantarlo a demanda; contacto piel con piel (de la madre o del padre); brazos, brazos y más brazos, cogerlo todo lo que se quiera y más; colecho; y lo más importante de todo, no dejarlo llorar.

Todo esto reforzará el apego y desarrollará su autoestima de tal forma que cuando aprenda a moverse por sí mismo y quiera explorar el mundo que le rodea, tendrá la suficiente confianza para poder separarse de su madre sin que ello le suponga un momento de pánico y estrés.

Autora: Virginia Rubio Quintana (Veterinaria, Maestra infantil, madre y colaboradora en el blog)