Vamos a incrementar la autoestima

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¿Sabes cuál es la clave para incrementar la autoestima?

Estos pasos te ayudarán a trabajar sobre ella.

1.  Reconocer las voces dentro de mi mente que me disminuyen.

En nuestro interior existen unas “vocecillas”, unos pensamientos, que actúan de forma taquigráfica; son rápidos, firmes y concisos. Se filtran dentro de nuestra cabeza, sin que apenas nos demos cuenta. Y actúan continuamente. Si te distraes y, no te percatas de ellos, se encargan de sabotear cualquier intento de éxito. Ráfagas tales como: “no sirves”, “nunca llegarás a nada”, “torpe”, “vago”, etc. etc. son algunas de esas “inocentes vocecillas”.

2.    Reformular lo que dicen esas creencias y opiniones

Las oímos pronunciar desde nuestra más tierna infancia (generalmente por nuestros padres) sin apenas entenderlas,  y se instalan desde ese mismo momento,  convirtiéndose, mas tarde, en creencias absolutas. ¿Habéis dicho u oído alguna vez: “no te subas al columpio que te vas a caer” (patoso) “Pablito es un encanto, ahora… Jaime, el pobre, no da una a derechas, es un torpón (torpe), “Este niño es clavadito a su…, nunca llegará a nada” (inútil). Todas estas y otras etiquetas más, a base de repetirlas, consiguen que el automático se dispare solo.

Y, se apoderan de nosotros, en cualquier momento o situación.

Ej: Hoy se te ha quemado la comida porque estabas atendiendo a tu hijo y no podías dejarle.

Pensamiento: “eres una inútil, te ahogas en un vaso de agua”

Consecuencia: Te ves  empequeñecida, te deprimes, no hablas.

3.    Poner mi atención sólo en pensamientos constructivos

Reformulación: Cada día hago la comida y está exquisita. El que hoy se haya quemado no quiere decir que sea una inútil, simplemente me entretuve un poco más con mi hijo/a.

Al pensar así, acepto un fallo puntual, a la vez que sigo reconociendo mi valía personal y poniendo la atención en “lo mejor de mi”.

4.    Tener conciencia de la emoción que generan los pensamientos positivos y los negativos.

Observa el impacto entre las emociones negativas de rabia, odio, desesperanza… y  las positivas como alegría, optimismo, seguridad, confianza. Tanto unas como otras revierten en nuestro organismo generando malestar o bienestar.

5.    Reconocer que los pensamientos que se sienten bien son los que me construyen y los que se sienten mal me disminuyen.

Cuando reconozco una cualidad en mi, es como si, de pronto, me hubiera descubierto. La primera cualidad generará otras muchas que harán incrementar mi autoestima y sentir una gran satisfacción. Esto es imparable, una tras otra, van saliendo de su escondite y voy creciendo, me siento cada vez mejor y mejor y más fácilmente va fluyendo mi propia energía.

6.    Elegir la dirección de mis pensamientos

Y  comienzas a dirigir tus pensamientos, a ser consciente de ellos y a cambiarlos a voluntad. “Soy fuerte”,” Me siento bien”, “Soy una persona valiosa”…

7.    Silenciar mi mente para permitirme sentir mi esencia

Para acallar un pensamiento molesto y repetitivo,  no es necesario que pronuncies  una y otra vez, no quiero pensar, no quiero pensar, simplemente, escucha, acepta y déjale ir, sin interpretarle. Solo así, empezarás a sentir tu esencia, lo que eres, lo que sientes, en este preciso momento.

8.    Fortalecerme con la fuerza interior que brota

A esto, yo lo llamo meditación: “Cuando dejas de escuchar tu pensamiento, brota tu fuerza interior” Y practicándolo, día a día, aunque solo sea unos minutos, vas creando un hábito, hasta llegar a integrarlo en tu vida diaria.

9.    Empezar a disfrutar de este camino, apreciando cada pequeño paso que logre dar.

Y, como suelo decir, “la bola de nieve se forma copo a copo” Así que, comienza despacio pero sin pausa, sé constante y agradécete cualquier cambio por pequeño que sea.

Como puedes ver, la autoestima es una  de las consecuencias de conectar con tu esencia, de acercarte más y más a esa parte interna de ti.

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Una buena autoestima: te beneficias tu y se beneficia tu bebé

Es muy grato ver  llegar a las mamás con sus bebés y poder compartir  ese espacio  que nos brinda la oportunidad de  conocernos un poquito más.

Seguimos trabajando la autoestima.  Ya hemos descubierto qué es lo que hace que baje o desaparezca, y ahora vamos a comenzar a aprender estrategias y recursos que nos ayude a incrementarla.

Imagen en blanco y negro. Mujer de 30 años aproximadamente que mira arriba y sonríe.

El próximo viernes el tema es:

Cómo incrementar tu autoestima. ¿Te lo vas a perder?

Queremos invitarte a compartir este espacio.  Además de beneficiarte tú, también lo hace tu bebé. Piensa que lo que puedas modificar ahora, para encontrarte mejor, va a revertir en toda la familia, aunque por supuesto, la más favorecida sigues siendo  tú.

Aprovecho para compartir esta reflexión que hicimos en el grupo sobre el términos autoestima.

En el diccionario aparece.

Autoestima: Valoración generalmente positiva de sí mismo.

Y yo me pregunto: ¿tenemos consideración y aprecio por nosotras mismas? Vamos a ver el símil que hago para explicar gráficamente como responde un animal y como respondemos nosotras.

Como bien podréis recordar, antes la basura de la casa se metía en bolsas de plástico y se dejaba en un apartado de la calle para que lo recogieran los empleados del ayuntamiento. Los gatos y los perros vivían opíparamente rebuscando por todos los rincones y deshaciendo las bolsas para comerse los desperdicios.

Según han ido pasando los años y la economía ha ido subiendo, prácticamente todas las ciudades y pueblos tienen contenedores, donde se echan las basuras y se cierran casi herméticamente. Con lo cual, los animales que antes vivían de ello, ya no pueden hacerlo.

Y mi pregunta es: ¿habeis visto a algún gato o perro al lado del contenedor diciéndose para si mismo , que pena, ya nadie me quiere, me han abandonado, seguro que me muero de hambre, que va a ser de mí….? Yo os digo que no. El gato se ha buscado sus recursos para no quedarse sin comer y sigue dando gracias a la vida por sobrevivir. Han cambiado las circunstancias, pero él se considera y aprecia su vida.

Nosotros, con todo nuestro cerebro pensante, con todas nuestras posibilidades, con toda nuestra inteligencia, somos los únicos que ante un cambio o una situación, nos regalamos frases como estas. “Nunca llegaré a nada”, “esto es insoportable”, “nadie me comprende”, “todos deberían saber lo mal que lo estoy pasando”, “es horrible vivir así”, “soy una inútil” etc, etc.

Fijaos en que aún siendo los seres más inteligentes y mejor dotados de la naturaleza, somos los que más nos despreciamos y nos infravaloramos.

Es importante saber que hay palabras que nos dañan y, posiblemente no seamos conscientes de ellas cuando las pronunciamos. “Todo”, “Nada”, “Siempre”, “Nunca”, “Jamás”, “Debería”, “Horrible”, “Insoportable”… son absolutismos que nos cierran la puerta  a cualquier posibilidad. Piensa que entre el blanco y el negro, está el gris. Y que entre siempre y nunca, está  “a veces”.

Quiero transmitirte que cuanto más flexible sea tu vocabulario más flexible será tu vida.

Ánimo y a “cazar” esas palabras que con tanta facilidad se filtran en nuestro vocabulario.

Imagen: Beth McDonald, Stock.xchng